
La discriminación acentúa de manera arbitraria determinadas diferencias entre personas y grupos. Es decir, genera un tratamiento desfavorable hacia las personas por razón de su origen étnico, color de piel, género, idioma, religión, nacionalidad, clase social, opinión política u orientación sexual. Todo lo cual es señal de discriminación conforme a la Declaración Universal de los Derechos Humanos. El racismo y la discriminación engendran conflictos graves y destruyen la libertad y la prosperidad de toda la comunidad, crean rencor entre los pueblos y causan gran sufrimiento y hasta muertes. La existencia de tensiones raciales impide que haya una sociedad abierta y libre y daña tanto a sus víctimas como a quienes discriminan y a toda la comunidad.
La discriminación no nada más es moralmente inaceptable, sino que también es científicamente falsa, ya que está comprobado que no existe justificación biológica o fisiológica para dar un tratamiento desigual hacia las personas.
Las Naciones Unidas luchan contra la discriminación racial porque es una injusticia sin sentido. Ésta también constituye un peligro grave para la paz y la seguridad internacionales. Un ejemplo de esto es que la gran mayoría de los conflictos actuales, los cuales no son de índole internacional sino interna y se deben a enfrentamientos entre grupos de diferentes etnias, tribus, religiones o ideologías.
La discriminación no nada más es moralmente inaceptable, sino que también es científicamente falsa, ya que está comprobado que no existe justificación biológica o fisiológica para dar un tratamiento desigual hacia las personas.
Las Naciones Unidas luchan contra la discriminación racial porque es una injusticia sin sentido. Ésta también constituye un peligro grave para la paz y la seguridad internacionales. Un ejemplo de esto es que la gran mayoría de los conflictos actuales, los cuales no son de índole internacional sino interna y se deben a enfrentamientos entre grupos de diferentes etnias, tribus, religiones o ideologías.